La Biblia es una colección de libros escritos por unos 40 autores que presentan a
Dios a lo largo de 1600 años. En una simple lectura, observamos historias y relatos. Pero es un libro mucho más
profundo. En cada uno de los libros de la Biblia, el
personaje principal parece ser el autor u otros seres humanos que actúan como personajes; pero si miramos
atentamente, como en el cuadro de "Las Meninas" de Velázquez, nos damos cuenta de que más allá de una lectura literal, advertimos al fondo el reflejo en el espejo de los personajes principales. Así, como en el cuadro de "Las Meninas", calificado como la teología de la pintura, consideramos que la lectura de la Biblia necesita de esta búsqueda de perspectiva para encontrar lo esencial del mensaje.
Usamos esta metáfora del espejo del retrato de Velázquez para ilustrar la idea de que cada uno de los autores de la Biblia pintó un espejo a fin de ayudarnos a entender quién es el personaje principal del libro: Dios. Más allá de una lectura semántica, literal, que nos responde a la pregunta "¿Qué nos dice el libro?", el texto nos da indicios
que demuestran que contiene un componente transcendente, una
lectura semiótica, que busca el "por qué" y el "para qué" del mensaje, una perspectiva sobrenatural. En algunos libros “el espejo” es bastante claro y podemos
observar con más facilidad quién es el personaje principal. En otros libros, “el
espejo” no es tan claro, la imagen que refleja es un poco borrosa.
En Jesús encontramos la imagen más nítida de Dios; Jesús es el Verbo encarnado. Su perspectiva nos permite hacer una relectura significativa de las Escrituras, de las que él afirmó que dan testimonio suyo. Jesús invitó a hacer esta lectura profunda, esta búsqueda del reflejo del espejo.
En Jesús encontramos la imagen más nítida de Dios; Jesús es el Verbo encarnado. Su perspectiva nos permite hacer una relectura significativa de las Escrituras, de las que él afirmó que dan testimonio suyo. Jesús invitó a hacer esta lectura profunda, esta búsqueda del reflejo del espejo.
Pero, en última instancia, ¿a quién más se puede ver en el espejo? A nosotros; como en el cuadro de "Las Meninas", se intuye que los personajes del cuadro de Velázquez miran hacia unos hipotéticos espectadores. Esta es, precisamente, la belleza de la Biblia: leemos y
nos identificamos con lo que dice el autor. El escritor de la Biblia escribió de tal
manera siendo inspirado por el Espíritu Santo, que cuando yo leo puedo
identificarme con el mensaje que se quiere transmitir.
Cada autor presenta a Dios en relación con otros seres humanos. Dios no aparece como un personaje separado del hombre. Él siempre busca la interacción y complicidad con el ser humano. Por esto en la Biblia no encontramos definiciones metafísicas sobre quién es Dios. Podemos identificar a Dios en relación con el ser humano; podemos entender quién es Dios en función de su intervención en nuestra historia.
En la Biblia (como en la pintura) hay detalles que nosotros no sabemos qué significan. Algunos porque vivimos en otro contexto histórico-cultural; otros porque no sabemos la motivación de los que tuvieron ciertas iniciativas, su estilo, su pecualiaridad. La interpretación se hace desde tres posiciones: en primer lugar, nosotros (que profundizamos en todos los detalles de la Biblia para entender su significado), en segundo lugar tenemos la posición del escritor bíblico (el escritor expresa su punto de vista, pone su sello humano sobre aquel mensaje, de acuerdo con su propio estilo y contexto socio-cultural). Y en tercer lugar tenemos la posición del espejo, que representa la perspectiva de Dios. Pero la perspectiva de Dios la tenemos mediante un punto de vista humano, a través de un lenguaje y conceptos humanos, aunque siendo inspirados, llevando o demostrando la huella de Dios.
El mismo libro inspirado hace que cada persona que intenta entender el mensaje, pueda identificarse en éste, y tiene la posibilidad de ir descubriendo perspectivas mucho más profundas sobre el mensaje.
Te invitamos a hacer este ejercicio de lectura; esta es la razón de nuestro proyecto BUSCANDO EL ESPEJO, en tres secciones:

HERRAMIENTAS DE LECTURA: reuniones mensuales de carácter expositivo en las que se ofrecen herramientas de hermenéutica y exégesis para una lectura significativa de los libros bíblicos escogidos.

CLUB DE LECTURA: reuniones mensuales en las que compartimos de manera distendida nuestra experiencia de lectura personal de los libros bíblicos.
DIARIO DE ORACIÓN: reuniones semanales en las que compartirmos a modo de diario nuestras oraciones a Dios, siguiendo el ejemplo del libro de los Salmos. La escritura ejerce un mayor grado de concentración que la mera oralidad, estimula nuestra mente y creatividad y nos hace focalizarnos en lo que verdaderamente tenemos en el corazón. Si deseas saber más sobre este proyecto, clica aquí.
Cada autor presenta a Dios en relación con otros seres humanos. Dios no aparece como un personaje separado del hombre. Él siempre busca la interacción y complicidad con el ser humano. Por esto en la Biblia no encontramos definiciones metafísicas sobre quién es Dios. Podemos identificar a Dios en relación con el ser humano; podemos entender quién es Dios en función de su intervención en nuestra historia.
En la Biblia (como en la pintura) hay detalles que nosotros no sabemos qué significan. Algunos porque vivimos en otro contexto histórico-cultural; otros porque no sabemos la motivación de los que tuvieron ciertas iniciativas, su estilo, su pecualiaridad. La interpretación se hace desde tres posiciones: en primer lugar, nosotros (que profundizamos en todos los detalles de la Biblia para entender su significado), en segundo lugar tenemos la posición del escritor bíblico (el escritor expresa su punto de vista, pone su sello humano sobre aquel mensaje, de acuerdo con su propio estilo y contexto socio-cultural). Y en tercer lugar tenemos la posición del espejo, que representa la perspectiva de Dios. Pero la perspectiva de Dios la tenemos mediante un punto de vista humano, a través de un lenguaje y conceptos humanos, aunque siendo inspirados, llevando o demostrando la huella de Dios.
El mismo libro inspirado hace que cada persona que intenta entender el mensaje, pueda identificarse en éste, y tiene la posibilidad de ir descubriendo perspectivas mucho más profundas sobre el mensaje.
Te invitamos a hacer este ejercicio de lectura; esta es la razón de nuestro proyecto BUSCANDO EL ESPEJO, en tres secciones:

HERRAMIENTAS DE LECTURA: reuniones mensuales de carácter expositivo en las que se ofrecen herramientas de hermenéutica y exégesis para una lectura significativa de los libros bíblicos escogidos.

CLUB DE LECTURA: reuniones mensuales en las que compartimos de manera distendida nuestra experiencia de lectura personal de los libros bíblicos.
DIARIO DE ORACIÓN: reuniones semanales en las que compartirmos a modo de diario nuestras oraciones a Dios, siguiendo el ejemplo del libro de los Salmos. La escritura ejerce un mayor grado de concentración que la mera oralidad, estimula nuestra mente y creatividad y nos hace focalizarnos en lo que verdaderamente tenemos en el corazón. Si deseas saber más sobre este proyecto, clica aquí.
Si deseas acceder a la Serie de HopeMedia EL DIOS EN QUIEN CREO, pincha aquí.
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