El pasado domingo iniciamos la Sección de Club de lectura con el libro de Lucas. Fue una reunión distendida,
que se alargó en el tiempo a causa del placer de compartir juntos las
impresiones de lectura que este libro nos ha suscitado.
Fue interesante comprobar como juntos pudimos encontrar un hilo
conductor en la esencia de la narración lucana: y es la búsqueda constante del
gesto, del detalle que la mirada del médico, Lucas, advierte en su narración.
Gestos que dicen más que palabras y cuyo significado trasciende el momento,
provocando una revelación, un gozo, cantos de agradecimiento.
Así, tenemos el gesto de aquel “extraño” en la partición del pan con
los caminantes de Emaús; el del centurión cuya orden de Jesús ya le bastaba
para creer que su criado quedaría sanado; el de la prostituta derramando el
perfume a los pies de Jesús. Gestos que el Maestro recoge y que llevan a la
sanación física y espiritual cuando provienen de Él.
La búsqueda del espejo en este evangelio es, pues, la búsqueda de
todos estos gestos que rompen prejuicios sociales, raciales, de género. Jesús
no es solo el Verbo hecho carne, es la comunicación gestual, la caricia de
Dios, el abrazo del Padre a su hijo pródigo reencontrado.
Porque el gesto de Jesús, como expresara el cántico de Zacarías en el
comienzo del evangelio, denota la misericordia de Dios. Jesús tiene muy clara
su misión de hacer tangible ese abrazo divino, de mostrar el Reino de Dios con
su presencia. No es solo lo que dice, sino la autoridad con que lo dice, pues
le acompañan los hechos, la mirada de amor hacia Pedro, de tristeza hacia
Jerusalén, la de firmeza frente a los demonios que expulsa, la de indignación ante los cambistas del templo.
A veces este gesto provoca la fe, pero muchas otras es la fe la que
posibilita que nos sea revelado el gesto, que podamos ver más allá de lo
aparente, la esencia, como en las parábolas. La confianza nos lleva a percibir
el gesto, el detalle; pero esa lectura sutil no es fruto de lo meramente
humano, sino del Espíritu Santo que genera la comunicación eficaz,
profunda, y nunca acabada; nos hace ver con otros ojos y percibir a Dios. Un
camino de investigación y revelación que debe de ser reflejo del camino que
emprendió el propio Lucas para recoger los testimonios que juntos forjaron su evangelio.
Desde la ventana del evangelio de Lucas se entreabre un rostro de
Jesús apasionante. El Jesús que vino a ser el gesto de Dios en la tierra.
PRÓXIMO REUNIÓN, domingo 18 de
diciembre,


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